Crece el uso del delivery, pero el salario alcanza cada vez menos para comprar comida.
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PRINCIPALECONOMÍA
5/12/2026


El delivery sigue expandiéndose en Argentina y ya forma parte de los hábitos cotidianos de millones de consumidores. Sin embargo, detrás del crecimiento de las aplicaciones de envío aparece una realidad que golpea el bolsillo: el poder de compra de los usuarios cayó 12% en el último año debido a que los precios aumentaron por encima de los salarios.
El dato surge de un informe elaborado por la consultora Focus Market, que analizó la evolución de los precios en plataformas como PedidosYa y Rappi. El relevamiento mostró que, aunque los ingresos tuvieron incrementos nominales, el costo de las comidas y de los envíos avanzó a un ritmo mucho mayor.
Entre abril de 2025 y abril de 2026, algunos de los productos más pedidos registraron subas de hasta 41%. Una hamburguesa pasó de rondar los $10.600 a cerca de $15.000, mientras que una pizza subió de $17.700 a unos $25.000. El kilo de helado, en tanto, trepó de casi $20.000 a alrededor de $28.000.
La consecuencia directa fue una caída en la capacidad de compra. Con un salario promedio estimado en $1.734.357, un trabajador hoy puede adquirir unas 116 hamburguesas mensuales mediante delivery, cuando un año atrás podía comprar 132. En el caso de las pizzas, el alcance del sueldo cayó de 79 a 69 unidades.
El informe también expuso las dificultades que atraviesan los repartidores. Según el Índice APP de la Fundación Encuentro, un delivery cobraba en promedio $3.033 por pedido a fines de 2025. Para superar la línea de pobreza, un trabajador debería realizar alrededor de 454 entregas mensuales, lo que equivale a unas 18 por día sin descanso.
A eso se suman los costos operativos y las comisiones que cobran las plataformas a los comercios, que oscilan entre el 25% y el 35%. Los usuarios, además, deben afrontar cargos adicionales por servicio y envío, una situación que genera cuestionamientos tanto de consumidores como de autoridades provinciales.
Pese a este escenario, el delivery continúa creciendo y consolidándose como una herramienta central del consumo urbano. Para los analistas del sector, el principal desafío será encontrar un equilibrio entre expansión, rentabilidad y capacidad de compra en un contexto económico todavía marcado por la inflación.
Crece el uso del delivery, pero el salario alcanza cada vez menos para comprar comida.
Aunque las aplicaciones de reparto siguen ganando usuarios en Argentina, el poder adquisitivo cayó 12% en el último año. Los precios de hamburguesas, pizzas y helados aumentaron por encima de los ingresos y redujeron la capacidad de compra de los consumidores.